Pensamiento positivo

Claves del pensamiento positivo

Existen varias razones por las que algunas personas se impiden si mismas pensar de forma más positiva. De todas las posibles, la que más llama la atención esa creencia de que cuando uno es positivo se lleva más decepciones que cuando no lo es tanto. Es curioso que alguien prefiera vivir en la angustia y el sufrimiento de pensar que algo saldrá mal y llevarse una alegría después, que pensar que saldrá bien desde el principio y disfrutar de esa sensación durante el proceso, aunque el final no sea el esperado. Podríamos decir que hay gente que prefiere la angustia de un horror sin fin, a un fin horroroso.

Seguramente esto es así por esa infundada creencia de que el optimismo es un síntoma de inmadurez, que los optimistas en realidad son pesimistas mal informados, aunque a mi personalmente, los que más me divierten son las personas que abanderan el “realismo” – “yo no soy negativo, soy realista” – y se quedan tan tranquilos. Lo cierto es que ambos estilos de pensamiento, positivo y negativo, son equidistantes de la supuesta realidad.

Cuando hablamos de pensamiento positivo, no hablamos de no querer ver lo negativo (si lo hay). Simplemente tratamos de ver también, y sobre todo, el lado positivo de las cosas. Porque existe. Al igual que existe el negativo. Ninguno de los dos es más real que el otro, sencillamente coexisten. Llegados a este punto la pregunta es, ¿Por qué préstamos más atención a uno que a otro? ¿Por qué consideramos que es más consciente o responsable la persona que ve la parte negativa de las cosas? Es perfectamente posible, y muy saludable, ser conscientes de los problemas y/o dificultades que entrañan determinadas situaciones y al mismo tiempo vivirlas de una forma positiva.

Algunas ventajas de pensar en positivo

Es muy útil para el manejo de estrés y además puede alargarnos la vida. Cuando vives las situaciones de una manera positiva, lo haces sin angustia, sin presión, independientemente del resultado final, hasta que llega ese preciso momento mantienes el estrés a raya. El estrés es un asesino sigiloso que se ha colado en nuestra sociedad disfrazado de productividad, para muchos es sinónimo de “ser importante” incluso “cool”.

Pero lo que es importante, es saber que ese mismo estrés tan presente en nuestra sociedad es la primera causa de ausentismo laboral en España desde 2018. Por si ese dato no les parece suficientemente convincente para mantener su estrés controlado, les regalaré otro, según la Organización Mundial de la Salud, será la primera causa de muerte no natural en el mundo en 2045. Así que pensar en positivo no sólo les proporciona una vida mejor, también más larga.

Tipos de pensamientos

Aunque les parezca increíble todos/as tenemos entre 60.000 y 70.000 pensamientos diarios, la gran mayoría es pura basura, no sirven para nada. Nuestra mente los genera de manera automática. De entre todos estos pensamientos los más frecuentes son de estos cuatro tipos:

Necesarios, son todos aquellos que nos sirven para planificar y organizar nuestro día a día. Cosas como, que me voy a poner, a que hora voy a comer, o que haré después del trabajo son pensamientos necesarios.

Inútiles, otra importante parte de nuestros pensamientos no sirven para mucho, son todos aquellos que empiezan por “Si hubiera…” o “¿Por qué en vez de…?” Equivocarnos forma parte de la dinámica de la vida, así que no se puede evitar, lo que si se puede evitar es pasarse el día lamentándose por un error. Especialmente cuando la única cosa útil que puedes hacer es asumirlo y afrontarlo, ver como se puede resolver o minimizar su impacto.

Negativos, te afectan tanto a ti como a los que te rodean. Pueden causarte estrés, insomnio y desde luego tristeza. Todo lo que piensas afecta a lo más profundo de tu ser y se ve reflejado en tu estado de animo y en tu salud. Está aceptado por la comunidad científica que la tristeza provoca, entre otras patologías, debilidad en el sistema inmunitario. El pensamiento negativo hace que la mente deje de buscar soluciones para resolver los problemas y se resigne en el convencimiento de que carecen de solución.

Positivos, te aportan la seguridad y la fuerza necesaria para realizar las tareas que te propongas y para superar los obstáculos. Pensar en positivo significa que eres capaz de ver la parte positiva de todo lo que te rodea. El problema continuo en el mismo lugar, pero esta forma de pensar te ayuda, por que hace que tu mente sea mucho más proactiva, pensar que algo tiene solución le obliga a seguir explorando vías para encontrar posibles soluciones.

Además, el pensamiento positivo, tiene otras muchas ventajas, mejora tus relaciones interpersonales, ayuda a combatir dolores y enfermedades, nos hace la vida más fácil, más larga y feliz. Si te has decidido a plantearte pensar en positivo aquí te dejo las claves para que puedas empezar a practicarlo hoy mismo.

Acepta la imperfección

Es fundamental para que tu mente se inunde de positividad. Ni todo es perfecto ni va a suceder justo como tú quieres. Reconocer la existencia de los errores, los defectos, lo imprevisto de las cosas y las personas como algo inherente al ser humano y al mundo te permitirá dejar de sufrir cada vez que ocurran. Porque van a seguir ocurriendo.

Pon límites a tu responsabilidad

Si te crees responsablee de cada problema (una separación, un hijo que pasa por un mal momento, un despido, etc.) aparece la culpa. La idea de que somos responsables de todo oculta otra creencia, más negativa y compleja aún: creer que todo está bajo tu control.

Piensa en lo que quieres que pase, en lugar de en lo que no quieres.

Por ejemplo, “voy a aprobar el examen” en vez de “no quiero suspender ese examen”. Aparecerán sentimientos más proactivos que te dirigirán a tu objetivo, en lugar de dar paso al miedo que te bloquea.

Cuida tu lenguaje interior

Tu lenguaje influye de manera determinante en tus pensamientos, así que abandona frases como “No puedo”, “No es posible” y cámbialas por otras como “Voy a probar a ver qué pasa” o “seguro que puedo”

Apártate del victimismo

Frases como “¿por qué me toca siempre a mí?” o “siempre tengo mala suerte” o “¿por qué a los otros sí y a mí no?” nos alejan de la responsabilidad sobre nuestros actos. Si no me siente responsable, no puedo hacer nada para cambiar nada.

Pregunta en lugar de suponer

Muchos de nuestros pensamientos negativos suelen provenir de suposiciones que tenemos en la mente y que no hemos contrastado con la realidad. Una mala cara de alguien o una llamada no contestada pueden activar pensamientos negativos por cosas que en realidad nunca sucedieron.

No generalices

Que una relación no saliera bien, o una persona nos mintiera no significa que ocurra en todos los casos. Si sacas conclusiones que empiecen con “siempre” o “nunca” detente y cuestiónate esas palabras tan grandes ¿De verdad es “siempre…o nunca…”?

Agradece y reconoce lo bueno de los demás

Empieza a ser consciente de lo que los demás te den o te ofrezcan. No te fijes siempre en la falta (lo que justo no han tenido en cuenta o el día que lo hicieron mal). Hacerlo ampliará tu campo de visión.

Por último, aprecia todas las cosas buenas que hay en tu vida, con frecuencia tendemos a pensar en nuestros problemas sin darnos cuenta de que en nuestra vida hay muchas cosas buenas y positivas. ¿Qué tal si haces un listado de todo lo bueno que hay en tu vida y lo lees de vez en cuando? Pon en práctica estas claves, descubrirás, como hice yo, que no existe mejor inversión que aprender a pensar en positivo.