Psicología positiva.

Para quién no esté familiarizado con la psicología positiva, decir que se trata de un complemento de la psicología clínica. Si bien, posee algunas características diferenciales. En primer lugar explicar que la psicología clínica se centra en tratar las patologías que causan ausencia de bienestar o infelicidad pero no aumenta el bienestar, solo lo restablece. Una forma fácil de entenderlo es tratar de visualizar un eje horizontal donde el centro (0) representaría un estado de bienestar neutro, el extremo izquierdo es -10 y el derecho +10.

El ámbito de la psicología clínica trataría el espacio entre el -10 y el cero y la psicología positiva entre el 0 y el +10, quizá por eso es también conocida como la ciencia de felicidad. Además, la positiva se centra en las fortalezas de cada individuo y las trabaja para potenciar su bienestar en lugar de reforzar aquellas otras que están menos presentes. Esto hace que se logren resultados en más rápidos con menos esfuerzo. La tercera de las características es que resulta útil para mejorar la vida de las personas comunes.  Pero ¿cómo aplicar la psicología positiva en mi vida?

Puestos a crear estados de “felicidad” o a mejorar los niveles actuales, nos encontramos con la teoría del profesor Martin Seligman, considerado el padre de la psicología positiva. Seligman afirma que la felicidad/bienestar se apoyan sobre cinco pilares. Trabajar cada uno de ellos no sólo permiten entender mejor los mecanismos que generan estados de bienestar si no que, además te permiten elevar de forma medible tu coeficiente de felicidad. Vamos con cada uno de ellos y después veremos ¿Cómo y porqué aplicarla en tu vida?

Emociones positivas

Las emociones positivas nos permiten experimentar satisfacción con la vida y ser capaces de permanecer positivos a pesar de las circunstancias adversas. Las emociones positivas están menos presentes y cuando aparecen su impacto y duración es inferior al de las negativas. La explicación es simple, tu cerebro no está diseñado para hacerte feliz, está pensado para protegerte. Por eso debemos trabajar la emoción positiva, identificarlas, conocer en que momentos se presentan y potenciarlas. Hacerlo es además bueno para la salud, los estudios nos dicen que las personas con una dieta elevada de emociones positivas son más felices y longevas.

No caigas en el error de pensar que para obtener emociones positivas necesitas ir de vacaciones o volar en parapente, las emociones positivas están presentes en el día a día. Una vez las identifiques podrás potenciarlas siempre que lo desees practicando por ejemplo la atención plena o mindfulness.

Flow

El estado de flow o sensación de fluir es el que solemos alcanzar cuando nos implicamos en actividades y nos centramos en ellas hasta terminar absortos. Ese estado que hace que perdamos la percepción del tiempo y comencemos a fluir con la actividad.

El estado de fluir o flow es lo contrario a los procesos de atención plena si bien tiene el mismo efecto sobre nuestro bienestar, elimina todo el ruido de nuestra mente y nos permite disfrutar de la actividad con un grado máximo de concentración y productividad. El Flow tiene algunos enemigos internos y externos por lo que es importante comprometernos a crear las condiciones para entrar en ese estado. Una de las técnicas más interesantes y productivas es la “burbuja del flow” un espacio diario donde se provocan las condiciones optimas para disfrutar de ese momento.

Lo más efectivo es en primer lugar identificar que actividades nos suelen hacer entrar en flow, hacer una lista, ponerlas en nuestra agenda y después comprometernos a realizar diaria o semanalmente estas actividades.

Relaciones positivas

Tener unas relaciones satisfactorias es necesario para un adecuado desarrollo, por lo que debemos cuidar las relaciones con la familia, la pareja, los amigos y los compañeros de trabajo. Pregúntate en que estado se encuentran los balances de atención y cuidado de las relaciones que son importantes para ti. ¿Ingresas en esas cuentas corrientes emocionales saldo suficiente? O por el contrario estás tan ocupado/a que hace tiempo que no “cuidas” de esa persona.

También es importante revisar cual es el balance de tu propia cuenta, sobre todo para no estar ingresando sólo afecto en “receptores puros”. La falta de reciprocidad causa tristeza e incluso aislamiento. Los amores no correspondidos no son amores y las amistades unilaterales nunca fueron amistades.

Significado y propósito

Este punto se trata de encontrarle un sentido y significado a la vida que vaya más allá de nuestros propios objetivos individuales, más allá de nosotros mismos. Algo que nos permita transcender. Pregúntate ¿Qué puedo ofrecerle yo al mundo? De esta manera, todas nuestras metas, nuestros objetivos y nuestros logros, tendrán un trasfondo mucho más trascendental que los dotará de un gran valor social y moral.

Una buena forma de buscarle sentido a nuestra vida es preguntarnos y respondernos cada día preguntas sencillas como: ¿cuál es mi papel en el mundo? ¿A qué he venido?, ¿Puedo mejorar mi forma de estar en el mundo? A medida que nos respondamos también es probable que despierten nuestras ganas de implicarnos en actividades significativas.

Logros

Se trata de establecer metas que, conforme vayan siendo alcanzadas, aumenten nuestro sentimiento de competencia y nivel de autonomía. No tienen que ser necesariamente grandes logros, levantar más peso o incrementar el número de repeticiones en tu rutina diaria en el gym, también es un logro. Ser conscientes de nuestros logros, tenerlos presentes por pequeños que sean, es una magnífica forma de sentirnos realizados y motivados, lo que nos anima a seguir estableciendo objetivos y a luchar por conseguirlos.

Para terminar, indicar que no es necesario trabajar todos los pilares a la vez o por igual y que nunca la labor de desarrollarlos debe entenderse como una obligación. Estos pilares son una descripción de los hábitos que practican las personas felices, no una prescripción.

La mejor forma de empezar es emplearnos más en aquellos pilares con los que nos sentimos más identificados. Como ves, es un modelo fácil de seguir y cuyos beneficios parecen numerosos e importantes. Ahora te toca a ti ponerlo en práctica y descubrir sus increíbles efectos por ti mismo/a.