5 foras de aliviar la tristeza

5 formas de aliviar la tristeza.

La tristeza es una emoción normal y, como tal, forma parte de la vida. Es la respuesta natural a situaciones en las que experimentamos alguna forma de pérdida. Suele manifestarse con falta de motivación, desgana, llanto, reducción de la actividad, sensación de pesadez o falta de energía y pensamiento centrado en lo negativo. Si bien, la experiencia concreta de tristeza puede variar de persona en persona, y obviamente de situación en situación. En este artículo vamos a conocer 5 formas de aliviar la tristeza.

Cuando la tristeza impide a la persona llevar adelante su vida y genera un malestar muy intenso y prolongado, es conveniente solicitar ayuda para asegurarse que no se está inmerso en un proceso de depresión. Aunque no tiene por que ser esa la causa.

Muchos eventos de la vida, como el fallecimiento de alguien cercano, perder el trabajo, o una ruptura sentimental, pueden producir una tristeza intensa sin que esto sea necesariamente anormal.

Para afrontar la tristeza no patológica, la que puede surgir en el día a día, hemos preparado este artículo “5 formas de aliviar la tristeza” las mismas que llevan practicando varias generaciones desde que el filosofo, pensador y teólogo Tomás de Aquino las propusiera.

La delectación.

Vamos con la primera de las 5 formas de aliviar la tristeza. La delectación. Según la RAE, placer del ánimo o de los sentidos o expresado de otra manera concédete un placer. Técnicamente no es posible estar disfrutando de un evento concreto y estar triste al mismo tiempo. Así que cualquier cosa que genere placer a tus sentidos es una manera de encontrar alivio para esos momentos de tristeza. Así que una buena manera de combatirla es degustar tu plato que más te gusta o tomarte una copa de vino. Ahora ya sabes por que el chocolate se considera antidepresivo.

El Llanto.

El llanto es purificador. Estudios recientes afirman que llorar le hace bien al alma. Esto no es nada nuevo, ya que, seguro que tú lo has sentido por ti mismo, cuando agobiados por los problemas un día nos dejamos llevar por las lágrimas, cuando hemos perdido alguien que nos era importante, las distancias, las cercanías que duelen, las frustraciones, las pequeñas victorias y las grandes derrotas. En todos estos momentos llorar ayuda y mucho.

Aunque no faltará quien sigue pensando, erróneamente, que las lágrimas son una debilidad. Llorar ayuda a expresar sentimientos de tristeza o pena, pero también a arrancar otros como la ira, el dolor o la rabia. Lloramos de felicidad y de alegría. El llanto nos ayuda a liberarnos de sentimientos negativos y a descargar ese estrés que a veces nos paraliza.
El mejor remedio para los males del alma siempre será el agua salada, de las lágrimas, del sudor o del mar.

Compartir el dolor.

La tercera de las 5 formas de aliviar la tristeza es compartirla. Al igual que cuando cargamos con un peso y lo compartimos con alguien, inmediatamente sentimos aliviada la carga, lo mismo sucede cuando compartes tu tristeza con un amigo/a. Compartir la tristeza con alguien que sepa escuchar y respetar tu dolor, es una excelente manera de aliviarlo. Además, sentirnos escuchados, comprendidos y que otras personas empaticen con nuestro dolor nos hará sentirnos queridos y esto nos fortalece.

La contemplación.

Contemplar el esplendor de las cosas, en la naturaleza o una obra de arte, escuchar música, sorprenderse con la belleza de un paisaje… puede ser un eficaz bálsamo contra la tristeza.
Además, la contemplación te proporcionará un estado de animo calmado con el que acercarte a los motivos de la tristeza y analizarlos. Resolver un problema que nos angustia es uno de los mayores placeres que le puedes proporcionar a tu mente y eso cambiará radicalmente tu estado de ánimo.

Tomar un baño caliente y descansar.

El quinto remedio propuesto por el filósofo y teólogo es el que quizá uno menos podría esperar de un maestro medieval. Afirmaba que un remedio fantástico contra la tristeza es dormir y darse un baño. La eficacia del consejo es evidente. Los seres humanos estamos compuestos e dos planos, el mental o espiritual y el físico o anatómico, y cualquier impacto positivo o de alivio en uno de ellos repercute de manera inmediata y positiva en el otro. Hacer deporte es un buen ejemplo de este doble efecto, cuando terminar de realizar la actividad física se obtiene una sensación mental muy placentera.

Por tanto, darse un buen baño de agua caliente y dormir unas horas es sin duda un buen alivio para la tristeza, todos hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas como, después de dormir un problema o “consultarlo con la almohada” al día siguiente todo parece menos complicado.

Para terminar, yo añadiría uno más, cuando te levantes por la mañana, ponte un objetivo. Algo que te empuje por dentro y que te motive a salir de la cama, a vestirte, a sentirte atractiva y con ganas de salir por la puerta de casa. Apúntate a algún curso: pintura, yoga, baile, idiomas ocupa tu mente y tu cuerpo en algún proyecto por pequeño que sea y trata de sumar a tu vida minutos de felicidad.

Juanma Quelle
Speaker internacional
Coach ejecutivo. Escritor

https://www.juanmaquelle.com