Beneficios de pensar en positivo

La vida inflige los mismos contratiempos y tragedias al optimista que al pesimista,

pero el optimista las resiste mucho mejor

 

Practicar el pensamiento positivo es una invitación a no dejar de lado nuestro estado de ánimo, a rescatarlo de la insistente deriva que imponen las circunstancias externas y una mente que no está programada para hacernos felices. Cuando hablamos de pensamiento positivo no significa que no haya que ver lo negativo, sino también y sobre todo la parte positiva de las cosas suceden, porque siempre existe. Lo cierto y verdad, es que el pensamiento positivo y el negativo coexisten y además son igual de importantes y reales. Así que, suceda lo que suceda siempre tenemos el poder de escoger aquellos pensamientos que nos ayudan a sentirnos mejor.

El optimismo y el positivismo cada vez están más de actualidad, basta echar un vistazo a las redes sociales o seguir al coach de moda para ver como de todas partes nos llegan mensajes animándonos a sonreír, a disfrutar de la vida, a lograr lo que nos propongamos y a ser felices. Lo que sucede es que los planteamientos que acompañan estas propuestas son, en su mayoría, tan simplistas y reducidos que es lógico que sean muchas las personas que todavía consideran el positivismo como una conducta un tanto infantil e ingenua. Por eso en los siguientes párrafos quiero profundizar en la base del pensamiento positivo y en la explicación de los muchos beneficios que puede aportar a nuestra vida.

Es lunes, está lloviendo y llegas tarde al trabajo. Has perdido el autobús, por lo que te toca caminar a toda prisa mientras tratas de que el paraguas no vuele con el viento. De pronto, en la marquesina de la parada del autobús o en una taza expuesta en un escaparate lees un mensaje del estilo: “sonríe, la vida es maravillosa”. Seguramente esto no te ayude mucho. A ti te encantaría ser feliz, pero las circunstancias no colaboran.

pensamiento positivo

A pesar de que ese mensaje sea una simple e incompleto, la enseñanza que alberga es una de las más beneficiosas que podemos aprender. La vida no es maravillosa porque todo te salga bien, es maravillosa porque tú decides que lo sea. Sonreír no tiene porque ser una consecuencia a las circunstancias externas, sino una decisión personal. El día que comprendes esta simple regla de la vida terminan las nubes y los días grises, a partir de ese día, si el sol no sale, lo sacas tú.

Pensamiento positivo y negativo

Desde que Jean Piaget formulara la teoría de los esquemas mentales, una de las premisas más demostradas de la psicología es que no vemos el mundo como es, sino como somos. La realidad es sólo un conjunto de sucesos que cobran forma y sentido a la luz de nuestros propios pensamientos. Son esos pensamientos los que le otorgan significado a lo que nos sucede, y le conceden un valor positivo o negativo.

Nuestros pensamientos definen nuestro estado de ánimo, independientemente de lo que ocurra alrededor. Es por ello por lo que existen personas mayoritariamente felices y otras generalmente insatisfechas. No se trata de que las primeras tengan una vida especialmente privilegiada, sino de que deciden alimentar su pensamiento positivo.

 

Podemos imaginar nuestra mente como un espacio en el que habitan dos semillas: la del optimismo y la de la de la negatividad. Cada día tenemos la oportunidad de elegir cuál vamos a regar y ayudar a que crezca. Pero hemos de saber que, cualquiera que sea la más cuidada, irá haciéndose fuerte hasta colonizar todo nuestro espacio mental.

Tienes el poder de elegir

Muchas personas riegan la positiva cuando les ocurren cosas buenas y la negativa cuando les va mal. Puede que te resulte lógico pensar así, pero desde luego, no es funcional. ¿Por qué dejar que tu estado de ánimo quede a la deriva de las circunstancias externas? ¿Por qué no escoger siempre alimentar el lado positivo? Porque en definitiva es la que te ayudará a mantener el optimismo y la motivación para salir adelante.

Rumiar pensamientos negativos, alimentarlos, asentarte en la posición de víctima no cambiará lo que te ha sucedido. Al contrario, intensificará tu malestar y te hará percibir, únicamente, más detalles negativos. Es importante tener en cuenta que, nuestra mente tiene la capacidad de focalizarse en eventos concretos y que los patrones de pensamiento se retroalimentan: cuánto más piensas en negativo más fácil le resulta a tu mente hallar motivos de frustración e insatisfacción. Lo bueno es que este mismo principio también funciona a la inversa. Si piensas en positivo encontrarás motivos para animarte y seguir adelante, además cuando tu mente recibe el mensaje de que algo es posible, trabaja para encontrar la manera de solucionarlo.

Sería ideal que comenzasen a inculcarnos el hábito del pensamiento positivo desde la infancia. De esta manera nos resultaría más sencillo y natural percibir la belleza de la vida y desarrollaríamos una actitud de gratitud. Seríamos capaces de ver también y de forma natural la oportunidad en cada situación y afrontaríamos la adversidad con mayor confianza y optimismo.

Sin embargo, esto no siempre ocurre y crecemos con un patrón de pensamiento negativo. Un radar para detectar la dificultad, la injusticia que nos invita a sentirnos víctimas del mundo. Es habitual encontrar personas que tras años regando la planta de la negatividad, el pensamiento positivo les resulte incomprensible. Sin embargo, recuerda que siempre estás a tiempo de cambiar la realidad con tus decisiones y que el positivismo se puede entrenar.

Proponte cambiar tus viejos patrones y comenzar a alimentar tu capacidad de percibir lo bueno. Pronto comprobarás que, cuanto más practicas, más sencillo le resulta a tu mente hallar la parte positiva de cada cosa que acontece en tu vida. No esperes, ponlo en practica hoy mismo. Si aun te quedan dudas sobre los múltiples beneficios del pensamiento positivo, recuerda que aquella famosa ley de Murphy de: “si algo puede salir mal, saldrá mal” por el mismo principio científico, funciona exactamente igual en sentido contrario. Piénsalo.

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Juanma Quelle