¿Cómo superar las creencias limitantes?

Muchas de las creencias que te acompañan en la vida no tiene sentido. Son ideas que tú mismo has construido o que otros te han hecho creer. Esas creencias actúan por debajo de tu pensamiento consciente y condicionan de manera importante algunos aspectos de tu vida.  En las próximas líneas voy a explicarte cómo abandonar, si lo deseas, las creencias que te limitan.

¿Qué son las creencias limitantes?

Permiteme contarte una breve historia. Un padre y su hijo acudieron al circo. Momentos antes de entrar en la carpa, decidieron acercarse a contemplar un gran elefante que los propietarios del circo habían colocado cerca de la entrada a modo de reclamo publicitario. El niño, que estaba asombrado por el tamaño del animal, se percató de que estaba amarrado simplemente con una soga atada a una pequeña estaca de madera clavada en el suelo. No alcanzaba a comprender como aquel animal tan fuerte no hacía nada por huir de allí, lo tenía tan fácil. Confundido, se dirigió a su padre y le preguntó – ¿Por qué no se escapa? Le bastaría mover un poco la pata para arrancar esa estaca del suelo, no lo entiendo, harían falta mil estacas como esa para detener la fuerza de ese elefante y, aun así, dudo que lo lograran.

 El padre miro a su hijo sonriendo y le explicó – cuando los elefantes son pequeños, los atan a estacas de ese tamaño. Las crías de elefante se pasan días luchando por soltarse, empujan una y otra vez, pero no logran derribar la estaca. Pasadas unas semanas, se convencen de que no pueden lograrlo y dejan de intentarlo- Tienes razón, le dijo al niño , ahora de adulto le bastaría un leve movimiento para que arrancar la estaca, pero está tan convencido de que no puede soltarse que ni siquiera lo intentará.

 Al igual que sucede con el elefante de esta historia, muchas de las creencias que nos boicotean a diario llevan con nosotros casi desde que tenemos uso de razón. La gran mayoría de esas ideas e interpretaciones que erosionan nuestro crecimiento personal quedan integradas en nosotros durante la infancia. Así, frases como “tú no vales para esto”, “mejor no intentes aquello” o “esto no es lo tuyo” van minando no solo nuestra identidad, sino también nuestro verdadero potencial.

Para cambiar esas creencias limitantes puedes tomar varias medidas. En primer lugar, piensa que son ellas las que están minando tu autoestima y tu falta de confianza. Esa visión del mundo y de ti mismo que has interiorizado debe reinterpretarse de nuevo para identificar las trampas cognitivas y emocionales que frenan tanto tu crecimiento, como la posibilidad de ser feliz.

Resulta curioso que muchas de esas ideas erróneas y perjudiciales que residen en nosotros, permanezcan en nuestra mente a pesar de ser conscientes de que no son útiles. Nadie está libre de ellas, puedes ser una persona con una elevada capacidad intelectual y múltiples habilidades sociales, si albergas la creencia de que no eres lo suficientemente bueno, tu inseguridad te impide alcanzar el éxito.

El tema de las creencias limitantes, e incluso el de las falsas creencias, presenta aspectos sorprendentes. Tanto es así que muchos descuidamos la trascendencia de todo aquello que se nos dice o se nos transmite durante la infancia y la adolescencia. Cada vivencia, cada frase y cada comentario tienen un alto impacto en lo que somos. Lo que nos hacen creer nos moldea. Pero no solo lo experimentado en la infancia construye el reino de las creencias limitantes. También el modo en el que nosotros mismos interpretamos ciertas vivencias en la edad adulta, puede cimentar nuevas ideas falsas y desgastantes que dañan nuestra valía de manera notable.

¿Cuáles son tus creencias limitantes?

A través de tu ciclo vital has estado en contacto con diversas fuentes que han podido ser el origen de alguna que otra creencia limitante. Puede que fuera tu educación, la que te transmitieron tus padres. Es posible que, en el colegio o instituto, ciertas palabras o experiencias te marcaran. Puede también que fuera una relación afectiva o un trabajo desgastante donde sufriste un importante estrés.

Siempre hay un desencadenante al que le diste poder. Hubo algo que acabaste interiorizando y dando, por cierto; debes identificarlo y analizar de qué está hecho para desmontarlo. Tu creencia no es la realidad, es la verdad que tú has construido ¡Aprende a derribarla! Reflexiona sobre esta idea. ¿Es posible que en algún momento alguien te hizo creer alguna idea sobre ti? ¿puede ser que tú mismo, y después de alguna experiencia, diste forma a una imagen que ahora te acompaña como la estaca que limitaba la libertad del elefante?  Si es así, recuerda que tu creencia no es la realidad, que eres tú quien le ha dado fuerza y también eres tú el único/a responsable de derribarla.

¿Cómo cambiar tus creencias limitantes?

Detecta la creencia limitante. Pregúntate de dónde viene y la razón por la que le diste tanta validez. ¿De verdad te ha sido útil hasta ahora?

Reflexiona: ¿cómo te ves a ti mismo/a en el futuro si sigues dando por válida esa idea? ¿cómo te gustaría verte/sentirte en un futuro cercano? ¿piensas que esa creencia limitante te ayudará a lograr lo que deseas?

Clarifica y establece nuevas creencias que vayan en sintonía con aquello que deseas alcanzar. Un ejemplo de ello sería la siguiente frase: ‘sé que la vida a veces es complicada, pero tengo recursos físicos y mentales para hacer frente a las dificultades. Merezco sentirme bien, merezco aquello por lo que lucho y debo esforzarme por lograrlo. Soy una persona valiosa.

En conclusión, para cambiar tus creencias limitantes basta con recordar una palabra: cuestionar. Cuestiona buena parte de ese equipaje mental que llevas contigo, en especial ese donde se acumulan los “no puedo”, los “esto no es para mí”, los “Volveré a fracasar otra vez”, “eso es muy complicado o ya es tarde para personas como yo”.

Valórate como mereces, desactiva esas barreras cognitivas y emocionales que ponen limite a tu potencial