“Ser de verdad seduce sin querer”

Ser auténtico/a es la forma más trascendental de vivir tu personalidad. Carl G. Jung dijo “nos pasamos la primera parte de la vida intentando agradar a los demás y la segunda intentando agradarnos a nosotros mismos”. La afirmación de este psiquiatra y psicólogo suizo encierra mucha fuerza puesto que pocas cosas nos causan tanto sufrimiento como intentar ser aquello que no somos.

Lamentablemente muchos de nosotros vivimos nuestro día a día pensando más en como nos ven los demás que en qué deseamos mostrar nosotros. Vivimos con el freno de mano puesto. Limitados por el miedo a ser nosotros mismos, lo que nos arrastra a intentar ser como las personas a las que respetamos, queremos y creemos, esperan que seamos. Construimos la cotidianidad con aquello que lo que los demás piensan que debemos ser, empujando al suicidio nuestra propia autenticidad.

Para recuperar esa deseada autenticidad, tienes que ser dueño de tus acciones y asegurarte de que concuerdan con tus creencias y necesidades. Las personas auténticas no sólo son más felices, además están en perfecta sintonía con si mismas y con su propósito en la vida. Vivir la vida en armonía contigo mismo lleva consigo unos hábitos que todos podemos incorporar a nuestro día a día. Ser de verdad seduce sin querer, compruébalo poniendo en practica estos 5 hábitos.

1.- No te preocupes por lo que los demás piensen de ti.

Es difícil sobrevivir sin tener nunca en cuenta la opinión de los que nos rodean, pero estar siempre pendientes de su aprobación y aceptación, además de un lastre, bloquea la legítima libertad de ser tu mismo/a.

Nos convertimos en esclavos de la imagen que queremos dar. Permitimos que otros nos pongan el valor. Quererse a uno mismo no precisa justificación. Es fundamental aprender a validar nuestras sensaciones internas y actuar más de dentro hacia fuera que de fuera hacia dentro.

Cada vez que necesitas la aprobación de los demás, estás negociando tu dignidad. Hay una regla que no suele fallar: cuando una persona da mucho valor a la opinión de los demás a menudo termina por no respetarse a sí misma; y al revés, cuando una persona da mucha importancia a su propia opinión, suele terminar despreciando la del resto. Encontrar un equilibrio puede llevar toda una vida.

2.-Cree en ti.

Estamos en constante búsqueda de la aceptación de los demás porque necesitamos sentirnos queridos y valorados.

Saber valorarte pasa por aprender a clasificar las opiniones de los demás, identificar las que pueden ser constructivas y ayudarte a crecer y separarlas de las que pueden ser destructivas y debes desechar nada más recibirlas. La crítica constructiva no existe por mucho que le pongas apellidos es una crítica al fin y al cabo y puede resultar difícil de encajar o asumir en un primer momento. No todo el mundo tiene fuerza y valor para alejarse a tiempo de la persona que le intenta destruir verbalmente.

Date permiso para ser tú mismo y asume que alguna vez te vas a equivocar, es más, acepta cometarios negativos de los demás siendo consciente de que ni eres perfecto, no necesitas serlo.

3.-Transciende al perfeccionismo.

El perfeccionismo está sobrevalorado. La mayoría de las personas que son adictas a la perfección sólo tienen miedo a perder el control. Ser perfeccionista puede resultar un obstáculo porque el miedo al fracaso que lleva implícito el perfeccionismo nos puede conducir al inmovilismo.

Es tan peligroso como la comodidad o el pesimismo. Porque innovar no siempre significa hacerlo bien desde el principio, de hecho, casi nuca sale bien a la primera. Decía Winston Churchill que “el éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el optimismo”

Que no te obsesione la perfección, algunos errores son muy importantes, piensa en ¿Qué hubiera sido de Pisa si no se hubiera inclinado la torre?

4.- Expresa tu individualidad

Todos tenemos habilidades y talentos únicos. Piensa en lo que disfrutas, en lo que eres bueno, en lo que te inspira y en lo que te hace sonreír. Nuestras pasiones son una indicación de nuestras habilidades y talentos naturales.

Curiosamente, cuando admiramos e incluso envidiamos a alguien, es solo una señal de que tenemos las mismas habilidades, a menudo latentes, esperando a ser expresadas. ¿Te molestan los conferenciantes? Seguramente es porque tu mismo podrías ser uno de ellos y aun no has dado ese paso.

A medida que permitas que la confianza en ti mismo crezca más y más, te ayudará a sacar ese individuo único que hay dentro de ti. Mientras tanto debes encontrar puntos que te ayuden a validar estas características y que te ayuden a sacarlas. Es importante que trates de encontrar espacios para poder expresarte libremente y sin limites.

Permítete brillar, en todo momento, cuando hablas, escribes, trabajas o publicas en las redes sociales. ¿Quieres que tus amigos, clientes y compañeros de trabajo te vean?, ¿que puedan percibir a tu verdadero yo?, entonces deja que te vean. Recuerda que ser de verdad seduce sin querer.

5.-Trabaja la coherencia

Ser auténtico no solo se trata de lo que dices o piensas, sino también de lo que haces y cómo actúas. Ser guiado por una brújula interna significa no tener que seguir necesariamente las rutas convencionales, las que los otros toman para alcanzar sus metas. 

Como estamos en un mundo de relaciones, es importante que cuides en la forma en que expresas lo que piensas, sientes, y, mucho más aún, en la contundencia de tus actos. Si te contradices muy a menudo posiblemente haya algo no resuelto dentro de ti.  

Establece un criterio para tu vida. Necesitas saber cuáles son tus parámetros. Tu propia escala de valores es una gran guía, para determinar los límites entre los que te moverás en términos de tu coherencia personal. Teniendo esto en claro es más difícil que puedas sobrepasarlos.

No olvides ser flexible y estar atento cuando debas ceder terreno, rectificar el rumbo cada vez que sea necesario, la coherencia sin flexibilidad puede convertirse en una prisión. Las personas evolucionamos y nuestra forma de pensar debe acompañarnos. Las coherencias extremas son el empeño de las mentes limitadas

“Ser de verdad seduce sin querer”