Pensamiento positivo Juanma Quelle

Ventajas de pensar en positivo

Dice la  ley de Murphy que “si algo puede salir mal, probablemente saldrá mal”. Lo que no menciona es que el efecto también se produce, al contrario, es decir, si algo puede salir bien, es probable que lo haga. Todo dependerá de que mantengas una actitud positiva y la mejor manera de conseguirlo es conocer las ventajas de pensar en positivo.

Si lo bueno atrae a lo bueno en el caso de los pensamientos no podía ser de otra manera. La explicación es bien sencilla: los pensamientos son la semilla de las acciones, si lo que pensamos es negativo ¿qué crees que recogerás?

El pensamiento positivo consiste en creer en uno mismo y ser optimista, en convencerte de que con trabajo y esfuerzo no hay imposibles. Numerosos estudios coinciden en que hacerlo te acercará a tus objetivos. La razón es sencilla: si crees que algo es posible, trabajas para que se haga realidad; si piensas que no lo es, te rindes y te sumes en la inacción.

Pero pensar en positivo no es fácil. De hecho, tenemos entre 60.000 y 70.000 pensamientos cada día y la mayoría son negativos, repetitivos o del pasado. La biología, y la sociedad, nos predisponen a ser pesimistas. La buena noticia es que se puede adquirir el hábito para hacer justamente lo contrario. Está comprobado que el cerebro es flexible y podemos cambiar la forma en que la nuestra mente se enfrenta a las situaciones complicadas.

Como cualquier hábito, pensar en positivo requiere esfuerzo y constancia, pero la recompensa merece la pena. Ser optimista mejora la salud, reduce los niveles de estrés y facilita la consecución de logros, lo que en consecuencia contribuye a hacerte más feliz. Y si tú te encuentras bien, los que están a tu alrededor se encontrarán mejor. A continuación, te dejo cinco consejos para que descubras las ventajas de pensar en positivo

Adapta el lenguaje

La forma en la que nos hablamos nos condiciona, más si tenemos en cuenta que la persona con la que más hablarás en tu vida eres tu mismo/a. Las palabras que utilizamos son más importantes de lo que a simple vista parece: modulan nuestro conocimiento del mundo. Cuanto más escuchas un mensaje, más cerca estarás de considerarlo cierto. Para aprender a pensar en positivo, puedes empezar reduciendo al mínimo expresiones que empiecen por condicionales (si hubiera ido, si hubiera hecho) y reemplazarlas por indicativos como (fui, voy a o hice). Además, háblate a ti mismo evitando frases que lleven ‘no’ y de forma benevolente (no te castigues por los errores, aprecia tus virtudes)
Siempre que sea posible cambia la palabra “perdón” por “gracias”. De esta manera en lugar de sentirte culpable por algo, reconoces el valor de otras personas. Por ejemplo, si llegas tarde a una cita en lugar de decir “perdón por el retraso”, agradece que te hayan esperado “gracias por la espera”

Focalízate en el presente

La mente humana tiene la capacidad de crear la mayor crisis imaginable y también de regalarte la mayor sensación de bienestar posible y todo ello en el mismo minuto. Decía Mark Twain: “en mi vida he pasado por cosas terribles, algunas de las cuales sí sucedieron”. El novelista tenía razón: tendemos a adelantarnos a los acontecimientos y pensar en las desgracias que están por venir, cuando muchas de ellas ni siquiera llegan a suceder. Es un tiempo mal invertido que además tiene un efecto nocivo, puesto que los pensamientos negativos debilitan emocional y físicamente. Así que olvídate de lo que aún no ha ocurrido, también de lo que ya ocurrió, y céntrate en lo que estás viviendo. La vida es ahora.

Muévete

Los beneficios del ejercicio frecuente son incontables. Entre ellos destaca la liberación de endorfinas, unas hormonas que tienen un efecto analgésico natural y producen sensación de bienestar. Así, cuando sales a correr o entrenas una hora en el gimnasio, te sientes más contento, activo y por supuesto optimista. Otra recomendación interesante es salir a caminar, cuando estas en movimiento todo fluye con más facilidad. Sócrates creo una escuela de filosofía, sus seguidores llamados “los peripatéticos” se caracterizaban porque practicaban el pensamiento crítico y la filosofía mientras caminaban al lado de su maestro.

Practica la resiliencia

La resiliencia es la capacidad de sobreponerse a las dificultades. En lugar de repetir el típico ‘por qué a mí’, párate un momento a averiguar qué puedes aprender de esa situación que te resulte ventajoso. No se trata de obviar los problemas, sino de aprender a mirarlos desde una perspectiva diferente. En este mundo cada cosa, cada situación tiene su contraria y ese principio también es válido para lo negativo. Es cierto que hay situaciones graves, tragedias que suceden y que en determinadas ocasiones tenemos que enfrentar, pero son muy pocas. La inmensa mayoría de las circunstancias de la vida cotidiana, son los problemas del día a día y resolverlos es, en la mayoría de los casos, una cuestión de actitud.

Evita la gente tóxica

En este mundo hay dos tipos de personas, las que suman y las que restan, y como norma general el que no suma resta. Las actitudes se contagian, por lo que si quieres dominar el pensamiento positivo te recomendamos que te rodees de gente que suma, personas optimistas, alegres y con historias interesantes que contar; gente, en definitiva, que te haga sentir bien. Apartar de tu vida a las personas negativas no es egoísmo, es simple higiene mental. Hay personas en la vida que no valen lo que duelen.

Al final, la cuestión no es tanto ver el vaso medio lleno o medio vacío, sino tener la seguridad de que, con decisión y práctica, puedes rellenarlo siempre que quieras.

Juanma Quelle
Speaker internacional.
Coach ejecutivo y escritor.
www.juanmaquelle.com

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