4 Claves budistas para mejorar tu comunicación

“Cuida lo que dices, hay personas que escuchan con el corazón.”    Juanma Quelle

 4 Claves budistas para mejorar tu comunicación

Los seres humanos empleamos el habla para dar a conocer nuestras ideas, sentimientos y emociones. Cuando lo hacemos de manera adecuada, logramos que nos comprendan mejor y elevamos la calidad de nuestras relaciones. La comunicación es la base de esas relaciones, conocer sus principios es fundamental ya que, del buen uso que hagamos de las palabras y de los silencios dependerá la armonía de la conversación. Por eso hoy quiero compartir contigo  las 4 claves budistas para mejorar tu comunicación.

El budismo, considerado como una religión es también es un modo de vida. En realidad, una “doctrina filosófica y religiosa”, que tiene, entre otras cosas, una ética particular compuesta por una serie de preceptos que, a diferencia de otras religiones no son tomados como una imposición si no como una guía para tener una vida más plena.

Tal es la importancia de la comunicación que no es casual que, de los 10 preceptos del budismo, 4 se vinculen directamente con ella.

 4 Claves budistas para mejorar tu comunicación

Los cuatro principios de la comunicación son: veracidad, amabilidad, utilidad y armonía. Cada uno de ellos tiene como propósito hacer más fluida y valiosa nuestra expresión. Con estos principios lo que se busca es mayor claridad y respeto en nuestra relación con los demás.

  1. Veracidad

El primero de los principios es la veracidad. Es un concepto más complejo de lo que pudiera parece a primera vista. Ser veraz es ajustarse a la verdad o a la realidad. El problema es que no siempre conocemos esa verdad, dado que en ocasiones también nos engañamos a nosotros mismos.

Por lo tanto, para ser realmente veraces, primero tenemos que hacer un ejercicio de honestidad con nosotros mismos. Si no te dices la verdad, tampoco va a poder decírsela a los demás. Ser sincero con uno mismo, escucharse, detectar las palabras que usamos para expresar nuestras emociones. A veces, se puede mentir “sin querer”: porque no tomamos consciencia de nuestros propios sentimientos y pensamientos. Así mismo, únicamente se puede ser veraz cuando se habla desde el corazón, con la intención de expresar y sin otro tipo de interés.

  1. Amabilidad

Hay una gran diferencia entre ser sinceros y ser rudos, desconsiderados o irrespetuosos. Ser honesto no tiene por qué implicar decir las cosas en malos términos.  El respeto y la consideración al otro son condiciones fundamentales para que tenga lugar una comunicación sana y enriquecedora. Son muchísimas las dificultades que se originan por las expresiones irrespetuosas que a veces acompañan a nuestra comunicación.

La ira y el miedo son expresiones del ego. El mismo que a veces nos lleva a actuar de manera impositiva o irrespetuosa con los demás. En esos casos, habla el ego y no el corazón. Con frecuencia, esto conduce a una cadena de dificultades con los demás y le resta tranquilidad a nuestra vida. Lo mejor que podemos hacer para evitarlo es hablar solamente cuando estemos en paz con nosotros mismos.

  1. Utilidad

Hay un proverbio árabe que insisten en la importancia de aprender a valorar el silencio. “si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo digas” Para muchos, el silencio sólo es un espacio vacío, que se debe llenar cuanto antes. El budismo lo ve como el espacio natural para la escucha, bien sea de uno mismo o de los demás. Sin escucha, no puede haber comunicación, ya que esta siempre debe ir en los ambos sentidos.

Hablar por hablar es una expresión de angustia que con frecuencia conduce a desvalorizar la palabra. Las palabras sin provecho impiden que se abra paso la verdadera comunicación. Lo que sí hacen es desgastar la mente y empobrecer las relaciones con los demás

  1. Armonía

El último de los cuatro principios de la comunicación es la armonía.  Las palabras solo se justifican cuando son una vía para alimentar la buena voluntad y la paz entre las personas. Todo mensaje que no tenga ese propósito solo contribuye a generar malentendidos o sensaciones negativas entre los seres humanos. Difamar a otros, exagerar, o ser chismoso es contrario a una comunicación eficaz. La meta siempre debería ser conseguir palabras de calma y buena voluntad.

La comunicación armoniosa también es aquella que elige las palabras más claras y concisas para dar a conocer su mensaje. Los rodeos, las sutilezas y los adornos innecesarios generan ruido en la comunicación. No fomentan el entendimiento, sino que muy frecuentemente llevan a que haya confusiones y a que los mensajes centrales se diluyan. Para lograr una comunicación exitosa y armoniosa, deberías ser claro al expresarte, comunicarte con un objetivo, e ir siempre al grano.

Estos principios de la comunicación pueden resultarnos algo extraños para los occidentales que vivimos en una cultura en la que cada vez resulta más difícil guardar silencio. Recibimos un bombardeo de información constante, de manera que lo extraño, lo verdaderamente extraordinario ha pasado a ser la ausencia de ruido.

Lo más inquietante de esto es que pasamos por tiempos en los que la mayoría de la comunicación se dedica a asuntos completamente banales. Esto no solo afecta nuestra armonía interior, sino que también limita nuestro pensamiento y nos hace cada vez menos capaces de expresar y de escuchar. La palabra ha difuminado su valor, y quizás sea este uno de los motivos que nos ha llevado a que haya tanto malestar en el mundo. Parece que hayamos olvidado que no existe un sonido más agradable que el del silencio de una mente en paz consigo misma.