Avanzar tiene más valor cuando cuidas las huellas que dejas. Juanma Quelle

Avanzar tiene más valor cuando cuidas las huellas que dejas. Juanma Quelle

Avanzar tiene más valor cuando cuidas las huellas que dejas.

Las cosas que hacemos y también las que decidimos no hacer, dejan rastro. Una huella de vida que trasciende lo personal para influir en el entorno social en el que nos movemos. Somos lo que hacemos y las huellas que van dejando nuestros pasos son el reflejo de nuestro impacto, ya sea positivo o negativo, más o menos trascendente. Avanzar tiene más valor cuando cuidas las huellas que dejas. Nuestras decisiones, acciones o comentarios, por banales que parezcan, pueden tener una fuerte influencia en los demás, por eso es tan importante cuidar las cosas que haces o dices, entender que hay personas que escuchan con el corazón. Si puedes elegir y te aseguro que puedes, te invito a tomar consciencia de la importancia de pasar por este mundo dejando un poso positivo, de estar seguro de haber aportado algo de tu propia esencia.

Recurro a la analogía de la huella de carbono, utilizo este símil para designar el rastro que nuestras acciones dejan en la gente que nos rodea. Huellas de vida, vestigios de nuestro tránsito vital grabados en acero inolvidable en el recuerdo de todas aquellas personas con las que la vida decidió cruzarnos. Huellas que lógicamente son más numerosas y están más presentes en las personas cercanas.  Conocerlas nos dará pistas de la forma en la que hasta ahora nos hemos relacionado con los demás y nos resultará muy sencillo comprobar y entender como, en la gente que nos rodea, hasta las decisiones o comentarios más insignificantes pueden tener importantes consecuencias a largo plazo.

 Para medir el impacto de nuestra huella de vida actual, Susan Krauss, psicóloga de la Universidad de Massachusetts elaboró una prueba con diez preguntas. Cada una de ella debe puntuarse utilizando la escala numérica del 1 (muy en desacuerdo) al 5 (muy de acuerdo). Si al terminar el ejercicio la puntuación final se acerca a los 40 puntos es que caminas en la buena dirección para dejar una huella positiva. En cambio, si está más cerca de 20, quizá deberías replantearte cómo te relacionas con tu entorno más cercano, amigos, familiares, compañeros de trabajo y también con los desconocidos que el azar cruza en nuestras vidas, aunque sólo sea un instante. Como indico en el encabezado de esta entrada: avanzar tiene más valor cuando cuidas las huellas que dejas. Por eso te invito a conocer tu huella actual, sólo necesitarás invertir unos minutos.

Test:

  1. Otras personas me han dado las gracias por haberlos ayudado cuando pasaban por situaciones difíciles.
  2. Algunas de las tareas que realizo, tanto en el trabajo como en casa o cualquier otra institución, mejoran la vida de los demás.
  3. Un amigo se ha sentido influido positivamente por algo que yo he hecho.
  4. Creo que tengo muchas cosas positivas que aportar a los demás y hago todo lo necesario para que sea así.
  5. Para mí es importante que mi familia piense que la apoyo y que estoy ahí para ayudar cuando sea necesario.
  6. Me he enterado de que una conversación mantenida con otra persona fue el germen para motivarla y que consiguiese objetivo importante o para que solucionase un problema.
  7. Puedo afirmar de forma honesta que mi trabajo o mi papel en la familia o grupo de amigos tiene un impacto positivo en los demás.
  8. Cuando me marco metas tengo más en cuenta el efecto positivo que tendrán en los demás que las recompensas materiales para mí.
  9. Soy consciente de que cada una de mis decisiones, acciones o comentarios pueden tener una gran influencia en los demás, tanto positiva como negativa.
  10. Se me ocurren varios casos en los que mis consejos ayudaron a alguien a tomar una buena decisión.

Si el resultado ha sido el deseado, felicidades. Si no ha sido así me gustaría recordarte que nunca es tarde para cambiarlo y acercarte más a tu huella ideal.

Puedes cambiar tu huella

El hedonismo y el individualismo, tan presentes en las sociedades modernas, con unos acelerados ritmos de vida y una corrompida idolatría a la competitividad, pueden anular nuestra capacidad de empatizar con las personas de nuestro entorno. Los sociólogos se refieren a este aislamiento y dificultad para entablar relaciones empáticas con el grupo como anomia. La anomia está relacionada con la falta de normas, convenciones sociales o su degradación. Cierto es que cada vez está más extendida, pero no es menos cierto que con esfuerzo e interés se puede revertir la situación.

Dejarnos ayudar por los demás es otra forma de dejar una huella positiva en ellos. Reconocerle a los demás lo que han hecho por nosotros influye positivamente en su bienestar. Nos ayudan y, al agradecérselo de manera sincera, los ayudamos a ellos al mismo tiempo. Otra forma de mejorar indirectamente la huella que dejas es apostar por un consumo razonable y por las empresas que proponen un desarrollo económico de triple impacto: sostenible, ecológico y social.

Así que como ves nunca es tarde si quieres cambiar tu huella. A no ser que estés encuadrado voluntariamente dentro de la tipología de “persona tóxica” la finalidad de todo el mundo consiste en dejar una huella de vida positiva. Es por ello por lo que la mayoría de nosotros antes de tomar una decisión valoramos los perjuicios que puede causar en los demás. Pensemos en las consecuencias de nuestras decisiones, en el potencial que tenemos para influir en los demás, y centrémonos en lo bueno, porque a largo plazo nos beneficia a todos. Por tanto, hay que reflexionar antes de actuar y aprender a mantener a raya las emociones más viscerales.