¿Cómo combatir la depresión postvacacional?

Se acerca el final de nuestro verano y toca volver a la rutina. Luchar contra la “depresión postvacacional” no es tarea fácil y sobre todo después del ritmo que hemos llevado durante las vacaciones. Al 60% de las personas que han disfrutado de un merecido descanso les afecta este trastorno adaptativo. Te has preguntado ¿cómo combatir  la depresión postvacacional?

“Nadie necesita tanto unas vacaciones como alguien que acaba de tomarse unas”

La depresión postvacacional es un síndrome experimentado por algunas personas tras la vuelta de vacaciones. Quiero aclarar que no hablamos de una depresión como tal, sino de un estado de ánimo temporal de prevalencia negativa en el que predominan la nostalgia, la tristeza o la apatía.

Este síndrome es un “trastorno adaptativo” en el que la persona que lo sufre tiene una sintomatología frente a un estresor específico, la vuelta al trabajo o a la rutina. El nivel de tensión ha disminuido mucho durante el periodo vacacional y ahora es necesario volver a recuperarlo para hacer frente a la demanda del día a día. Y como seguro ya habrás experimentado comenzar de nuevo con la rutina, el trabajo, el cuidado de los niños, el colegio, los estudios, etc. puede llegar a producir irritabilidad, desánimo, tristeza, apatía o problemas para dormir.

Si quieres que la vuelta al trabajo sea menos traumática presta mucha atención a los siguientes consejos, te seguro que volverás con más energía y mucho más positivo/a.

 1.Levantarse pronto unos días antes.

De esta manera, a la persona le resulta más fácil la vuelta al día a día, ya que se adapta con anterioridad a los horarios habituales.

  1. No volver de vacaciones en el último momento.

Al igual que la medida anterior, esto ayuda a la persona a adaptarse de forma más paulatina a su vida cotidiana.

  1. Realizar actividades saludables días antes

Finalmente, aunque no sea algo directamente relacionado con el trabajo o el quehacer diario, hacer deporte y llevar una buena alimentación, mejor si es días antes a nuestra incorporación, mejora nuestra capacidad para adaptarnos.

  1. Poner el despertador unos minutos antes

Sobre todo, los primeros días de readaptación, el salir antes de la cama ayuda a tener más tiempo para organizarnos, evitando así prisas y estrés.

  1. No cargarse de trabajo el primer día.

En línea con el punto anterior, para hacer más llevadera la vuelta es mejor hacerlo de forma paulatina, poco a poco, empezando por tareas que no supongan un nivel alto de presión.

  1. Huye de la rutina diaria

Cuando retomamos nuestros quehaceres profesionales, se tiende siempre a caer a la rutina. Elegir siempre la misma ruta para ir al trabajo, hablar con la misma gente, comer en los mismos sitios, con estas rutinas pocos días después de regresar parece que nunca hubiéramos tenido vacaciones.

Esto provocará cierto sentimiento de tristeza y hará que echemos de menos esos días que pasamos alejados de todo. Para evitarlo, haz cosas fuera de lo normal como deportes exóticos, descubrir nuevas aficiones, o hacer pequeña escapada los primeros fines de semana.

     7. Ver el lado positivo

Frente al síndrome postvacacional pensamiento en positivo. Como es normal, justo antes de volver al trabajo, no paramos de pensar en “todo lo que se nos viene encima”. Reuniones, diferencias con el jefe, horarios estrictos. Esto hace que surja un estrés añadido. Por eso, lo primero que tienes que hacer es tranquilizarte y organizar todo lo que tengas que hacer antes de volver al trabajo. Así evitarás agobios que lo único que hacen es desconcentrarte.

  1. No dejes de hacer las cosas que hacías en vacaciones

Hay cosas que solo solemos hacer cuando estamos de vacaciones, como por ejemplo ir a la piscina, pasear por la playa, o ir de compras para después tomarnos un helado con un amigo. ¿Por qué no hacerlo cuando volvemos a la rutina?

Si continúas dándote esos pequeños caprichos, la vuelta a tus obligaciones no será tan traumática y estresante. Y es que, gracias a estos pequeños placeres, conseguirás una pizca extra de felicidad. Además, también conseguirás relajarte y desconectar un poco de todo lo que te rodea

En definitiva, lo más importante es hacer que el cambio de las vacaciones a la rutina otoñal sea lo menos brusco posible, afrontarla con actitud positiva para hacer frente al desanimo que puede inspirarnos “la vuelta a la realidad” y no olvidar que hemos venido al mundo a ser felices, también en septiembre.?